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Reflexiones sobre el canto lírico

 

            CANTAR...ESA ESPECIAL PROFESIÓN....

Una vez conocí una señora, que tenía la siguiente teoría, "en el mundo hay hombres, mujeres y cantantes"

Esta frase lapidante, puede ser una gran verdad, eso sí, también aplicable a cualquier otra profesión artística y es que , algo pasa por la mentalidad de una persona que decide dedicar su cuerpo y/ o mente a ganarse la vida, algo que condicionará sus relaciones personales y familiares.

No en vano, un artista en casi todos los países del mundo es bien valorado como persona culta, formada, y ducha en varias disciplinas artísticas. Esto lamentablemente no es una mentalidad muy común en nuestro país, donde poco menos que hace 40 años, un artista era prácticamente a una persona vaga, altruista y bohemia, en el sentido más tirado de la expresión.


Pues bien, algo debe pasar en la cabeza para que a pesar de todos estos tapujos, uno siga adelante con la música en este país. No basta que tus compañeros en el instituto quieran quedar contigo en el fin de semana , y tú digas, no, no puedo, tengo audición de canto el lunes y me tengo que cuidar, o no, tengo que estudiar, o he quedado a ensayar con el pianista (el cual a su vez lleva 15 años de carrera y una media de 6 horas diarias de estudio para poder terminar el grado superior)....

Más trágico aún es que termines el bachiller y después de tener unas notas estupendas, te pregunten los compañeros tras el duro Selectivo ¿qué vas a hacer (estudiar)? ; pues sigo con la música...y ellos contesten, bueno sí, y ¿qué más?....La cara de estupefacción que se le pone a uno es directamente proporcional a la laguna de incultura o desconocimiento que tiene la mayoría de personas de nuestro entorno...por no hablar de los padres que te dicen _ ¿y con eso te vas a ganar la vida?.

En fin, tapujos, incomprensión, dificultades, adolescencia fugaz, sacrificio, etc y a pesar de ello, aquí estamos, los artistas, en especial los cantantes...

¿Y qué nos hace "especialitos" a los cantantes? Pues en mi humilde opinión y tras años de experiencia, la vulnerabilidad de nuestro instrumento. Especiales en las relaciones como he dicho, pero también en la sensibilidad que desarrollamos, para bien y para mal...me explico.

Cúantas veces, nos hemos enfermado, afonía, y nos hemos puesto tristes? Siempre, o peor aún, cabreados, irascibles al punto de insoportables inestables, deprimidos...cómo puede el carácter de una persona condicionarse tanto por un estado físico momentáneo , sin estar con el periodo, claro, en el caso de las mujeres.
"Llevar el instrumento a cuestas" a veces se convierte en un castigo, te obliga a mantener una forma física, y precauciones para su conservación óptima, lo que incluye una técnica vocal impoluta que te aporte seguridad mental y salud física. Algo esclavo para muchos músicos si no lo sabes llevar con un gran equilibrio emocional, y nada obsesivo.
¿Y por qué cantamos? Porque el que canta su mal espanta! Pues sí, así de simple es, varios estudios demuestran que cuando un músico toca o canta, se producen vibraciones internas que estimulan los órganos vitales de manera muy positiva. Y eso es lo que yo siento desde que de pequeña empecé a cantar...

Y aquí viene la teoría de ¿ el cantante nace o se hace?

Pues que duda cabe que nace, pero bien es cierto que hay una gran parte del músico que se hace y ahí es donde se forjan técnica y carácter.

Al igual que en otras disciplinas artísticas , uno reconoce entre sus habilidades lo que se le da mejor, y luego decide dedicarse a ello profesionalmente o no, según le afecten los condicionantes culturales o familiares si los sufre.

En mi caso, sin condicionantes familiares , me decanté por ello porque medicina, ingeniería y derecho eran carreras universitarias que mucha gente puede desarrollar muy bien y a gran nivel, pero en el canto, no existe tanta gente , es más , un cantante no es igual a otro, el timbre, la personalidad interpretativa, el gusto personal, condiciona y nos hace genuinos. E imagino que eso sería lo que me hizo tomar mi decisión, ser genuina.

De base un cantante , debe tener oído musical y no sentir vergüenza por cantar en público. Pero además y si esto lo supieran muchos cantantes antes de empezar, "hay que ser Cantante y parecerlo", pero esto es parte de otro capítulo relacionado con las agencias, el don de gente, y el mundillo de los contactos y padrinos, elementos que pueden llegar a detestar la profesión que tan amorosamente uno ha elegido.

En mi entorno he tenido la suerte de encontrarme con personas muy inteligentes que valoraban la profesión del cantante, en especial la del profesional en coro y de ellas tomaré la siguiente reflexión.

Ser cantante de coro profesional, es lo más difícil, pues exige cantar con la técnica que uno cultiva, adaptándose a la del colectivo, en estilos diferentes cada semana, a veces en cada sesión de trabajo, además de los gustos de un director musical, que más tarde pasarán por el criterio definitivo del director de orquesta. Todo ello, no sería posible, sin una gran flexibilidad mental y sobre todo, técnica vocal en forma, no la que obtuve en su momento cuando estudiaba en el conservatorio, sino la que uno mismo se exige como mantenimiento y progreso continuo en su vida.

La otra persona que me dijo algo tan obvio como "cantar es muy difícil, yo presiono el pistón y tengo la nota , tú has de buscarlas en tu interior"; esta reflexión me hizo pensar lo frágil que es nuestro instrumento, un cambio apenas perceptible para la mayoría de los oídos pueden ser garantía de salud en una garganta o todo lo contrario.
Y aquí es donde entra la técnica vocal, nuestro siguiente capítulo.

 

2. Cuando la técnica no es suficiente, está la mente, y viceversa.

Esta frase que es algo confusa viene a explicar la íntima relación que hay entre el desarrollo de la técnica vocal y la fortaleza mental o madurez. En el capítulo anterior hemos adelantado algo en relación a "ser cantante y parecerlo" o bien "no tener vergüenza en público", sutiles cambios en la técnica que no se ven pero se buscan....todo cuestiones sutiles que harán de la tarea del cantante para lograr el dominio del instrumento, un camino de "espinas" en su formación y "rosas" en la recolección de sus compensaciones.

Empecemos desde el punto de vista de un estudiante; en un inicio el ejemplo aportado por el maestro de canto, sirve a modo de modelo, se funciona en principio por imitación. De ahí que el docente de técnica vocal, cubra con unos mínimos de dotes pedagógicas, psicológicas y experiencia profesional, arduo difícil, sobre todo, si tenemos en cuenta que enseñar canto, es algo en lo que ambas mentes , docente y alumno han de conectar y no todas las personas son compatibles en recursos o imágenes. Con esto no quiero decir que el profesor deba enseñar a imaginar, si bien es cierto que gran parte del trabajo es del propio alumno, pero cuantas más herramientas tenga el profesor más fácil se hará la comunicación entre ellos y más podrá llegar el mensaje.

A lo largo de mi vida de estudiante , empecé con una profesora que a pesar de ocupar un puesto importante, carecía de herramientas psicológicas y profesionales, aún así, he de agradecerle que fuera "prudente". Hay varios tipos de profesores, "los que te hacen un nódulo " , "los que no te lo hacen", "los que te enseñan", "los que te escuchan", "los que cuentan cuentos o filosofía del canto" y luego está el que "enseña". Éste último precisa de grandes dosis de humanidad, altruismo, generosidad de compartir sus conocimientos cuidadosamente adquiridos en muchos años, y psicológicamente inteligente.
Este papel también es bien cubierto a veces, por la figura de un repertorista, pero más bien en la época donde la técnica está afianzada, y realiza la labor de "oído".

Volviendo a la época de estudiante, la técnica, debería tomarse desde el punto de vista de cualquier otro instrumento; es decir, en el canto intervienen aire y cuerdas vocales, por lo que podríamos asemejaros a la combinación de dos instrumentos, trompeta y violín. Mi relación de amistad y profesional con instrumentistas así me hace ver, la inmensa similitud que hay entre los ejercicios y en cómo embocar los sonidos.
Desde el punto de vista de alumno, uno debe confiar a "ojos ciegos" en la persona que tiene enfrente , cuanto más sencillo sea el código utilizado, mejor, por ello, yo soy partidaria de simplificar, en conceptos, fisiológicamente reales, no imágenes, filosofía o metáforas.

Lo que es cierto es, tal como que para que se produzca un sonido bello, impostado, controlado, varios mecanismos se ponen en funcionamiento, el aire (apoyo) y las consecuencias que el paso de ese aire tienen en el resto del instrumento fonador.

Al igual que un coche, sin gasolina el instrumento fonador no arranca , de ahí la importancia del apoyo, que no es otra cosa que el control del aire inspirado, de manera que podamos sacarle el máximo partido a sus posibilidades. En este punto hay existen varias teorías. Aquella en la que yo creo y así me lo han demostrado mi propia experiencia así como la de grandes maestros que he tenido , todos ellos, grandes cantantes, consiste en ejercer la fuerza contraria a la salida del aire, es decir, el aire inspirado tenderá a volver a salir por la boca, por lo que el "dominio" empieza por no dejar escapar ese aire, controlarlo, por lo que la musculatura abdominal deberá ejercer empuje , no fuerza ni tensión hacia abajo. Es lo que se llama respirar "con el diafragma", pero siempre pensando que el aire debe permanecer el máximo tiempo posible en nosotros dosificado según nuestras necesidades de tesitura e interpretativas.

Al inspirar profundamente se produce el movimiento del diafragma que se encuentra en la base inferior de nuestros pulmones, es la consecuencia de que nuestros pulmones , que son como esponjas se extiendan en su máxima capacidad.

El cantante lírico es un atleta de élite, debe conseguir el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo ( a vista de los demás claro está).

Bien, teniendo en cuenta conceptos básicos sobre el apoyo, si logramos el control de esta acción , tendremos un 30 % del camino recorrido en la búsqueda de nuestro canto.

Luego intervienen la fonación. Cuanto más pura, más junten las cuerdas vocales en su totalidad, sin escapes de aire, con el correcto apoyo, y el sonido resulte recio, significará que la fonación está siendo correcta. Para ello, es tan fácil como volcarse en la articulación de la propia sílaba cantada, , articulación o apertura de mandíbula, que irá aumentando a medida que la altura del sonido que hagamos así como , la pronunciación que tendrá que ver con el acento prosódico de la palabra.

Inicialmente para que un estudiante consiga impostar la voz, es decir, elevar la emisión del aire a la zona de resonancia(que a su vez funciona como amplificador de nuestro sonido) situada en los huesos de la cara y movilizar el paladar blando, que nos será de ayuda para crear el color impostado del canto, es de buena referencia buscar con al punta de los dientes la situación del paladar duro, arriba de los dientes y practicar el bostezo , para notar la elevación del paladar blando.

Otro de los conceptos que como instrumento de viento suelo manejar es la "embocadura", dicho así , suena a la boquilla de una trompeta y así es. De hecho los trompetistas, apenas cambian micras la posición, la presión o la tensión de sus labios, así modifican su sonido. Por tanto, los cantantes también debemos ayudarnos de la embocadura, nuestros labios y cara, para ayudar a la proyección del sonido y encontrar los sonidos más armónicos y bellos.

Existe un error muy común en los cantantes principiantes y es abrir muy poco la boca, pues bien si se toma consciencia de la embocadura esto empieza a cambiar. La idea será unificar el sonido en principio de las vocales hacia el sonido de la "o", y luego buscar el propio de cada vocal.

Las consonantes bien pronunciadas, ayudan a fonar el sonido de manera sana, siempre desde el apoyo del aire correcto.

 

3. Conocerse a uno mismo:

Y ¿qué ocurre cuando estamos enfermos? La vulnerabilidad de los cantantes al ambiente, las enfermedades, especialmente la tan proliferada alergia estacional..etc hacen que también seamos muy débiles mentalmente. Es muy frustrante no poder aplicar lo que uno sabe cuando la musculatura no responde. Y aquí es donde la técnica y la mente intervienen. Hemos de huir de las limitaciones físicas, para aun no estando en perfectas condiciones , poder responder ante compromisos profesionales.

Lo mejor es conocerse, reconocer los síntomas y ponerles remedio de manera inmediata, escapar a los agentes que puedan exponernos a posibles enfermedades. Todo cantante profesional acaba teniendo un buen surtido de homeopatia, hierbas, caramelos, ibuprofeno y antiestamínicos en casa, lo que yo llamo el "kit de soprano histérica" que nunca debe faltar cuando uno está fuera de casa, así como valeriana para dormir o similares, porque el descanso hace gran parte de la salud de nuestra mente y aparato fonador.

Y con todo esto y si aún nos quedan ganas de seguir con el canto, hemos de saber que no todo lo aprendido hace aparición cuando uno quiere, existe un agente que es la madurez vocal.

 

4. La madurez en la evolución del canto:

A menudo pienso que algunos conceptos que hace tiempo que vengo escuchando como "estudiante" , después de muchos años empiezan a ser parte de mis herramientas vocales. Nunca antes, a pesar de comprenderlas podían estar ahí. ¿Por qué?. Mi experiencia me dice que existe un proceso de madurez fisiológica pero sobre todo, mental que nos permite ir incorporando conceptos y dominarlos con el paso del tiempo. Tengo un gran amigo guitarrista y precisamente coincidimos en este aspecto, la adquisición de conocimientos se realiza mediante la experiencia y el dominarlos no es cuestión de repetición, ni los mejores maestros, sino de que llegue el momento. Ocurre una cosa maravillosa, casi mágica y es que de repente uno se levanta un día, y "le sale" tal cosa...no no es magia, es cuestión de encontrar el cuerpo desarrollado y la mente en orden para poder enviar los mensajes cerebrales apropiados y que se realice la acción que queremos tal como queremos. Dominar nosotros al instrumento y no a la inversa.
Recuerdo haber hablado con un neurólogo que me aseguró que el cerebro humano se encuentra en su máximo funcionamiento cuando realiza una actividad artística, en especial con la música, puesto que supone una coordinación de muchos aspectos: control físico del instrumento, memoria sobre una melodía, expresividad y emociones a máximo nivel y coordinación interpretativa en escena ( memorización de movimientos) coordinación con un director musical y lucha con los condicionamientos escenográficos y de vestuario.

Con todo lo expuesto, creo que es de justicia decir que cantar no es nada fácil.

Bien es cierto que muchas personas pueden cantar, incluso mi madre tiene una buena voz, pero tener una voz cultivada, educación adecuada en interpretación, conocimiento de estilos musicales y adaptación a la técnica vocal, es cuestión de muchos muchos años de estudio y madurez.

5.La voz en eterna evolución: el "oido" compañero":

 

Existen varias posibilidades para que una voz se estropee...una de ellas muy probable es haberse forjado sobre una técnica insuficiente, y lo peor de todo, dejar de estudiar. Estudiar canto, supone tener la humildad de reconocer que "necesitamos de supervisión". El oído interno a menudo nos da referencias sobre nuestro sonido que pueden resultar del todo equívocas, pues bien, hemos de reconocer que para no perder "el norte" en nuestra evolución , deberemos confiar en un "oído experto", que sepa orientarnos en todo momento.

Ocurre también una cuestión y es que el cantante estudia de cara a un objetivo concreto, un concierto, pero no por superación personal, mientras que en otros instrumentos, como el piano o los mismos instrumentos de viento de una orquesta, al ocupar un papel solista, como un oboe, una flauta, no pueden "bajar su forma".

Estar en forma vocalmente, ayuda a mantener la pasión por la música, a mejorar como artistas y sobre todo a alejar los males...porque recordemos que "el que canta su mal espanta"!!.